La Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes emitió una recomendación ante la posible ocurrencia o intensificación de fenómenos asociados a El Niño.

La posible ocurrencia o intensificación de fenómenos vinculados con El Niño puso bajo la lupa los riesgos que los eventos climáticos extremos pueden generar sobre los niños y adolescentes en Argentina. Frente a este escenario, la Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes pidió a los gobiernos provinciales, municipales y de la Ciudad de Buenos Aires que refuercen las medidas de prevención y tengan preparados protocolos específicos para proteger a la infancia.
El organismo elaboró la Recomendación N.º 20, un documento de nueve páginas titulado “Protección integral de niñas, niños y adolescentes frente a eventos climáticos extremos y situaciones de riesgo ambiental”. Allí plantea que el Estado debe pasar de una respuesta centrada en actuar después de las emergencias a una política de anticipación, prevención y reducción de riesgos.
El planteo adquiere especial relevancia ante las previsiones del Sistema Meteorológico Nacional, que contempla temperaturas superiores a la media para el período 2026/2027 y señala que los efectos dependerán de la fase del ENOS y de la región del país.
Qué es El Niño y por qué genera preocupación
El Niño - Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno climático que puede modificar los patrones habituales de temperatura y precipitaciones en distintas regiones del mundo.
Sus efectos no son iguales en todo el territorio argentino. De acuerdo con el documento de la Defensoría, entre las zonas que pueden presentar una mayor exposición se encuentran principalmente áreas rurales del Litoral, la región pampeana y el centro-este del país.
Por eso, la posible intensificación de fenómenos asociados al ENOS requiere considerar distintos escenarios de riesgo, entre ellos inundaciones, lluvias intensas, sequías, olas de calor e incendios forestales.
La Agencia Federal de Emergencia (AFE) desarrolló el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, que fue tomado como referencia por la Defensoría para elaborar sus recomendaciones.
Por qué El Niño puede afectar especialmente a los chicos
La preocupación de la Defensoría está puesta en que los niños son particularmente vulnerables ante los eventos climáticos extremos.
Según el organismo, tienen una menor capacidad que los adultos para soportar y sobrevivir a determinados fenómenos meteorológicos extremos. Además, una emergencia puede afectar simultáneamente varios de sus derechos fundamentales.
Una inundación, por ejemplo, puede obligar a una familia a abandonar su vivienda, interrumpir las clases y dificultar el acceso a hospitales o centros de salud. Una ola de calor puede generar riesgos sanitarios especialmente importantes entre los niños pequeños, mientras que una sequía puede afectar el acceso al agua y los alimentos.
El impacto también puede extenderse a la salud mental, especialmente cuando los chicos atraviesan evacuaciones, desplazamientos, pérdidas materiales o situaciones de incertidumbre.
Los chicos que están más expuestos
La Defensoría advierte que el riesgo no es igual para todos los niños y adolescentes.
Entre los grupos que pueden enfrentar una mayor vulnerabilidad se encuentran quienes viven en zonas inundables o ribereñas, asentamientos con infraestructura precaria, comunidades rurales o territorios aislados y hogares bajo la línea de pobreza.
También se incluye a niños y adolescentes de pueblos indígenas, niñas y adolescentes mujeres, personas con discapacidad o tratamientos médicos permanentes y quienes viven en dispositivos residenciales o instituciones de cuidado.
La combinación entre la exposición ambiental y estas condiciones sociales puede aumentar las dificultades para prevenir, evacuar y recuperarse después de una emergencia.
Qué medidas piden ante posibles eventos asociados a El Niño
La Recomendación N.º 20 plantea 14 medidas para que los gobiernos puedan anticiparse a las consecuencias de los eventos climáticos extremos.
Una de las principales es elaborar y actualizar mapas territoriales de riesgo, cruzándolos con la ubicación de escuelas, centros de salud y espacios de cuidado. El objetivo es conocer previamente qué zonas y qué grupos de niños podrían quedar más expuestos.
También se recomienda identificar a las familias y comunidades con mayores niveles de vulnerabilidad para establecer prioridades ante una eventual emergencia.
Alertas tempranas para proteger a los chicos
Otro de los ejes es la creación de sistemas de alerta temprana que sean accesibles y comprensibles para niños y adolescentes.
La información debería adaptarse a las distintas edades y contemplar las necesidades de personas con discapacidad. Además, las alertas deberían estar articuladas con escuelas, centros de salud y medios de comunicación.
La intención es que, frente a un evento extremo asociado al ENOS, las familias puedan conocer con anticipación qué está ocurriendo, qué medidas tomar y hacia dónde dirigirse en caso de evacuación.
Evacuaciones y refugios
La Defensoría también pide planificar previamente las rutas y mecanismos de evacuación y evitar, siempre que sea posible, la separación de los chicos de sus familias.
Los equipos de emergencia deberían estar capacitados para asistir a niños y adolescentes que se encuentren solos, además de embarazadas, lactantes y personas con dificultades para desplazarse.
En los refugios, el organismo plantea garantizar agua potable, alimentación, higiene y condiciones sanitarias adecuadas, con el objetivo de reducir los riesgos de enfermedades durante las emergencias.
Cómo garantizar la salud y la educación
Ante una emergencia climática, la Defensoría considera necesario identificar previamente a los chicos que necesitan medicamentos, tratamientos crónicos, rehabilitación o asistencia permanente.
También recomienda establecer mecanismos alternativos de atención, como unidades móviles sanitarias, para evitar que una inundación, incendio u otro fenómeno interrumpa tratamientos esenciales.
La salud mental también aparece como un aspecto prioritario, con la recomendación de implementar primeros auxilios psicológicos y prestar especial atención a adolescentes y personas con afecciones preexistentes.
En cuanto a la educación, las escuelas deberían contar con protocolos que permitan mantener las trayectorias escolares durante y después de una emergencia.
El riesgo de violencia durante una emergencia
La Defensoría también advierte que los desplazamientos, las evacuaciones y el alojamiento colectivo pueden aumentar el riesgo de violencia familiar, abuso, explotación y trata.
Por eso, recomienda capacitar a los equipos de emergencia para identificar estas situaciones y garantizar mecanismos de denuncia y asistencia que continúen funcionando durante las crisis.
El objetivo es que una emergencia climática no termine generando nuevas situaciones de vulnerabilidad para los chicos.
