Un equipo de expertos de la agencia espacial de Estados Unidos completó 365 días de confinamiento dentro de un módulo fabricado con tecnología tridimensional. La prueba busca analizar la salud física y mental de las tripulaciones antes de proyectar las primeras expediciones al planeta rojo

Cuatro voluntarios de la NASA completaron un año de aislamiento en un hábitat impreso en 3D en Houston. (EFE/SIPA/ais)
Cuatro voluntarios llevan 365 días confinados en un hábitat de apenas 158 metros cuadrados en el Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston. La misión, denominada CHAPEA (Crew Health and Performance Exploration Analog, o Análogo de Exploración para la Salud y el Rendimiento de la Tripulación), replica las condiciones de vida que enfrentaría una tripulación en la superficie de Marte: recursos limitados, comunicaciones con demoras de hasta 45 minutos en ambos sentidos y actividades extravehiculares (es decir, caminatas con traje espacial) en un terreno que simula el suelo marciano.
La Misión 2 del programa CHAPEA alcanzó este 19 de octubre de 2026 la marca de un año desde que sus cuatro integrantes ingresaron al hábitat impreso en 3D. El objetivo central de la experiencia es recopilar datos de salud y rendimiento que permitan a la agencia espacial diseñar estrategias para misiones tripuladas de larga duración fuera de la órbita terrestre, con la mirada puesta en una futura presencia humana en el planeta rojo.
Los cuatro tripulantes operan como si vivieran en Marte desde octubre de 2025
La Misión 2 no es el primer experimento de este tipo. La Misión 1 del programa CHAPEA se extendió entre el 25 de junio de 2023 y el 6 de julio de 2024, con una tripulación compuesta por Kelly Haston (comandante), Ross Brockwell (ingeniero de vuelo), Anca Selariu (oficial científica) y Nathan Jones (oficial médico). Aquel primer grupo completó también 378 días de confinamiento en el mismo hábitat del Centro Espacial Johnson, donde realizó tareas similares: cultivo de vegetales, caminatas espaciales simuladas, mantenimiento del hábitat y experimentos científicos.

De izquierda a derecha, James Spicer, Matthew Montgomery, Ellen Ellis y Ross Elder, los cuatro tripulantes de la Misión 2 de CHAPEA, completaron un año de aislamiento en el hábitat que simula las condiciones de vida en Marte. (NASA)
Ross Elder, comandante de la misión; Ellen Ellis, oficial médica; Matthew Montgomery, oficial científico; y James Spicer, ingeniero de vuelo, componen la tripulación que entró al hábitat el 19 de octubre de 2025. Desde ese día el grupo cultiva alimentos, administra suministros escasos y realiza actividades extravehiculares simuladas, todo bajo un protocolo que reproduce con la mayor fidelidad posible las condiciones de una estancia real en Marte.
El aislamiento incluye una restricción severa en las comunicaciones: los tripulantes solo pueden contactar a sus familias por correo electrónico, con una demora similar a la que existe entre Marte y la Tierra. Este desfase, que puede alcanzar los 45 minutos en ambas direcciones, obliga a la tripulación a tomar decisiones de forma autónoma, sin la posibilidad de consultar al centro de control en tiempo real. Esa autonomía forzada constituye, precisamente, uno de los ejes de investigación más valiosos para la agencia.
Grace Douglas, investigadora principal del programa CHAPEA, expresó su reconocimiento al equipo: “Estamos extremadamente orgullosos de la tripulación por su compromiso y sus logros durante el último año en una misión tan exigente y de ritmo tan intenso”. También anticipó que todo el equipo del programa espera felicitar a los tripulantes en persona cuando abandonen el hábitat.
La tripulación saldrá del hábitat el 31 de octubre tras 378 días de confinamiento
La misión no termina con el año cumplido. Según el cronograma publicado por la NASA, los cuatro voluntarios permanecerán dentro del hábitat hasta el sábado 31 de octubre de 2026, cuando se completarán 378 días de confinamiento total. Ese día se llevará a cabo una ceremonia de salida, o egreso, que podrá seguirse en vivo a través del canal de YouTube de la agencia.

La primera misión del programa CHAPEA precedió a este experimento con una estancia de 378 días entre 2023 y 2024. (NASA/Bill Stafford)
Una vez fuera, los tripulantes se reencontrarán con sus familias y luego iniciarán dos semanas de evaluaciones y sesiones informativas con científicos de la NASA. Esas instancias posteriores a la misión resultan tan relevantes como el confinamiento mismo: los investigadores buscan comprender cómo se adapta una tripulación a las rutinas y exigencias de la vida diaria en misiones prolongadas, y qué necesitan los futuros exploradores para mantenerse sanos, productivos y conectados lejos de la Tierra.
Los datos recopilados pueden arrojar luz, por ejemplo, sobre cómo los sistemas limitados de alimentación y ejercicio influyen en la capacidad de cumplir objetivos de misión, incluidas las caminatas espaciales en la superficie marciana.
Los resultados alimentarán el diseño de futuras misiones a la Luna y Marte
Michael Stenger, científico jefe del Programa de Investigación Humana (Human Research Program, o HRP) de la NASA, subrayó el valor del experimento: “Esta misión fue increíblemente valiosa para empezar a enseñarnos cómo entender los requisitos de misiones de un año, incluida la atención médica y psicológica, a través de demoras en las comunicaciones”.

Los tripulantes cultivan alimentos y efectúan caminatas con trajes espaciales en un terreno que simula la superficie de Marte. (NASA)
Stenger agregó que la combinación de este análogo realista con un conjunto de mediciones fisiológicas, psicológicas y de rendimiento en un entorno controlado de forma rigurosa permitirá trasladar el conocimiento adquirido a una base lunar y más allá. La referencia apunta al programa Artemis de la NASA, que ya realiza investigaciones sobre salud humana en el espacio profundo, y a los planes de largo plazo para establecer una presencia permanente en la Luna como paso previo hacia Marte.
El HRP desarrolla métodos y tecnologías para garantizar viajes espaciales tripulados seguros y productivos. A través de experimentos en laboratorios, análogos terrestres como CHAPEA, misiones comerciales, la Estación Espacial Internacional y las misiones del programa Artemis, este programa estudia los efectos del vuelo espacial sobre el cuerpo y el comportamiento humano. La ceremonia de egreso del 31 de octubre marcará el fin de la fase de confinamiento, pero apenas el inicio de un largo proceso de análisis de datos que podría redefinir la forma en que la humanidad se prepara para pisar otro planeta.
