El Gobierno cubano dijo estar dispuesto a dialogar con Estados Unidos, pero descartó negociar su sistema político en medio de nuevas sanciones.

Cuba manifestó su disposición a entablar un diálogo “significativo” con Estados Unidos, aunque dejó en claro que no aceptará discutir un cambio en su sistema político.
Así lo expresó el viceministro de Relaciones Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío, en declaraciones a CNN, en un contexto de creciente presión de la administración de Donald Trump sobre la isla.
“No estamos listos para discutir nuestro sistema constitucional, así como suponemos que Estados Unidos no está listo para discutir su sistema constitucional, su sistema político ni su realidad económica”, afirmó el funcionario. Según explicó, entre ambos países todavía no existe “un diálogo bilateral” formal, aunque reconoció que hubo “algunos intercambios de mensajes” vinculados “a los más altos niveles del gobierno cubano”.
Cuba rechaza un cambio de régimen
La semana pasada, Washington amenazó con aplicar aranceles a los países que exporten petróleo a Cuba, al sostener que La Habana representa una “amenaza extraordinaria” por su alineamiento con “países hostiles y actores malignos, (además de) albergar capacidades militares y de inteligencia”.
Fernández de Cossío rechazó de plano ese diagnóstico. “Cuba no representa ninguna amenaza para Estados Unidos. No es agresiva contra Estados Unidos. No es hostil. No alberga terrorismo ni patrocina el terrorismo”, sostuvo, al tiempo que instó a la Casa Blanca a reducir su campaña de presión.
Crisis energética y advertencias de Washington
El viceministro cubano advirtió que las sanciones estadounidenses ya están teniendo un impacto concreto en la vida cotidiana de la población. En los últimos meses, los cubanos enfrentaron apagones prolongados y extensas filas en estaciones de servicio, como consecuencia de la caída en el suministro de combustible.
Desde el Gobierno cubano atribuyen la crisis energética, en gran medida, a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, aunque críticos del régimen señalan también la falta de inversión estatal en infraestructura. Fernández de Cossío reconoció que el país podría verse forzado a aplicar medidas de austeridad y realizar sacrificios adicionales para preservar el combustible disponible, aunque evitó precisar el nivel actual de las reservas.
“Lo que sufre Cuba es equivalente a una guerra en términos de medidas económicas coercitivas”, afirmó el funcionario.
Trump, por su parte, sostuvo que Cuba podría evitar un colapso energético total si acepta llegar a “un acuerdo”, que eventualmente incluiría la devolución de propiedades confiscadas a exiliados cubanos tras la revolución de 1959.
El clima de tensión se profundizó luego de la operación estadounidense de enero que capturó a Maduro, aliado clave de La Habana, y que dejó más de 30 miembros de las fuerzas de seguridad cubanas muertos. Las autoridades cubanas prometieron responder ante cualquier acción militar similar contra la isla, mientras que los medios estatales mostraron un incremento de ejercicios y preparativos defensivos.
En paralelo, Trump afirmó que México también suspendería los envíos de petróleo a Cuba. El Gobierno mexicano respondió que los contratos petroleros con la isla continúan vigentes, aunque admitió que evalúa mecanismos alternativos de asistencia para evitar sanciones estadounidenses.
El martes, la Embajada de Estados Unidos en La Habana instó a sus ciudadanos a extremar precauciones ante la crisis energética, recomendando ahorrar combustible, agua y alimentos, y mantener dispositivos cargados. También advirtió sobre casos de estadounidenses a quienes se les negó el ingreso al país y sobre un aumento de protestas patrocinadas por el gobierno cubano contra Washington.
Pese al escenario de confrontación, Fernández de Cossío insistió en que la vía diplomática sigue abierta. “Si Estados Unidos quiere cooperación en la lucha contra el narcotráfico, Cuba puede ayudar”, afirmó. “Hemos ayudado en el pasado y podemos seguir ayudando con el tráfico que ocurre dentro de la región”.
Las declaraciones de Fernández de Cossío se produjeron días después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmara que a Washington “le encantaría ver” un cambio de régimen en Cuba, aun cuando aclaró que no necesariamente actuaría de forma directa para impulsarlo.
El planteo coincide con un endurecimiento de la política estadounidense hacia la isla, particularmente en el frente energético. El Gobierno de Trump avanzó en intentos por cortar los envíos de petróleo a Cuba, luego de haber interrumpido el suministro de crudo desde Venezuela tras la caída del presidente Nicolás Maduro.
