Karina Milei y Diego Santilli se reunieron con gobernadores y especialistas para monitorear los dispositivos para contener los fenómenos climáticos.

El Gobierno realizó este lunes un encuentro con múltiples sectores para contener los efectos naturales del fenómeno “El Niño” y prevé implicancias climáticas hasta la primavera. La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete de Ministros, Diego Santilli; y la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, encabezaron en Resistencia, Chaco, una jornada de coordinación destinada a “fortalecer el trabajo conjunto entre la Nación y las provincias frente a este fenómeno”.
Del encuentro también participaron los gobernadores del Chaco, Leandro Zdero; de Corrientes, Juan Pablo Valdés; el ministro del Interior de la República del Paraguay, Enrique Riera Escudero; el subsecretario de Gestión Institucional de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, Eduardo Menem; y el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández.
El plan para atravesar "El Niño"
En el marco del II Consejo Regional de Seguridad Interior, el director ejecutivo de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), Santiago Hardie, expuso los principales lineamientos del Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, una estrategia orientada a reforzar la articulación entre la Nación, las provincias y los municipios para anticipar y responder de manera coordinada ante inundaciones y otros eventos asociados al fenómeno El Niño.
El Plan contempla acciones de planificación preventiva, monitoreo permanente y coordinación operativa, integrando el trabajo del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el Instituto Nacional del Agua (INA), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y el Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias (SINAME), con el objetivo de fortalecer la toma de decisiones basada en información científico-técnica y optimizar la respuesta ante posibles emergencias.
Actualmente, las condiciones del fenómeno El Niño ya se encuentran presentes y los modelos climáticos prevén una probabilidad cercana al 100% de que continúe durante los próximos meses, con una intensificación prevista hacia la primavera. Frente a este escenario, el Gobierno Nacional viene desarrollando una estrategia de preparación anticipada junto a las provincias de la Cuenca del Plata mediante reuniones de coordinación, el desarrollo del Tablero ENOS del SINAME para el monitoreo en tiempo real, la elaboración de modelos de riesgo para municipios y la capacitación de equipos para fortalecer la respuesta federal.
La jornada contó, además, con la participación de autoridades de la Agencia Federal de Emergencias, ministros provinciales, representantes de las Fuerzas Federales y equipos técnicos, quienes avanzaron en la coordinación de acciones para fortalecer la preparación frente a los posibles impactos del fenómeno El Niño en la región.
Qué es El Niño
El fenómeno de El Niño es un evento climático natural que se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan más de lo habitual durante varios meses. Ese aumento de la temperatura modifica la circulación de la atmósfera y altera los patrones de lluvias, temperaturas y tormentas en distintas regiones del mundo. Forma parte del ciclo climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que también incluye la fase opuesta, La Niña.
Sus efectos varían según la región. En Argentina, un episodio de El Niño suele asociarse con mayores precipitaciones en el centro y noreste del país, lo que puede incrementar el riesgo de inundaciones, anegamientos y crecidas de ríos. En otras zonas, en cambio, puede favorecer una recuperación de las reservas de agua tras períodos de sequía. Además, puede influir en la actividad agropecuaria, ya que tanto el exceso como la falta de lluvias afectan los cultivos y la producción.
La intensidad de El Niño no es siempre la misma. Puede manifestarse de forma débil, moderada o fuerte, y sus impactos dependen de factores como la época del año y las condiciones climáticas preexistentes. Por eso, los organismos meteorológicos monitorean permanentemente la evolución de la temperatura del océano Pacífico y de la atmósfera para anticipar sus posibles consecuencias y emitir pronósticos que permitan a gobiernos, productores y la población prepararse ante eventuales eventos extremos.
