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La vicepresidenta defendió la política arancelaria impulsada por Donald Trump en Estados Unidos y, sin mencionar al Presidente, lanzó un mensaje crítico en medio del cierre de la planta de Fate.

La interna en la cúpula del poder sumó un nuevo capítulo luego de que la vicepresidenta Victoria Villarruel publicara un mensaje con fuertes definiciones sobre el modelo productivo. Sin nombrarlo directamente, la titular del Senado dejó entrever diferencias con el presidente Javier Milei al cuestionar la política de apertura de importaciones que impulsa el Gobierno.

Sus declaraciones se conocieron el mismo día en que la Corte Suprema de Estados Unidos anuló la mayoría de los aranceles globales fijados por Donald Trump. A través de su cuenta en X, Villarruel planteó una defensa explícita de las medidas proteccionistas adoptadas por el exmandatario estadounidense y cuestionadas por el máximo tribunal de ese país.

“La decisión de la Corte de Estados Unidos de anular los aranceles impuestos por Trump a las importaciones, implica un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas en Estados Unidos”, escribió en un primer mensaje que rápidamente generó repercusiones en el ámbito político y económico.

Luego profundizó su postura con una frase que fue leída como un mensaje directo hacia la Casa Rosada: “Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno”. En esa misma línea agregó: “Sin industria, se pasa a depender hasta en lo más mínimo de China, un país comunista. Para Trump primero está Estados Unidos, para mí, primero está la Argentina”.

Las palabras dejaron en evidencia su visión crítica respecto de la liberalización comercial y el ingreso irrestricto de productos importados. El planteo de la vicepresidenta se produjo además en un contexto sensible, marcado por el cierre de la planta de Fate en San Fernando, que dejó a 910 trabajadores sin empleo. La situación industrial reavivó el debate sobre el impacto de la apertura económica en la producción local y el empleo, y sirvió como telón de fondo para las declaraciones de Villarruel.

En otro tramo de su publicación, redobló la apuesta al afirmar: “La apertura total y libre de las importaciones sólo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales”. Finalmente, cerró con una definición que sintetiza su mirada estratégica: “Tenemos todo para ser una potencia mundial. No debemos conformarnos con ser un país de servicios”.